Como camino,
y luz, salida y entrada,
como puerta y ventana,
como una y cómo muchas.
Siempre quise escribir sobre las
oportunidades y creo que no habría sido como lo es hoy, así como lo siento, así como soy.
Hace un momento tuve una oportunidad
excelente en mis manos,
ésta llego: coqueta y cautivadora –como siempre- pero
no mía.
Esta oportunidad es de las que juega
a la papa caliente
y si no le digo que si, rápido se va.
¡No
estoy loca!,
Enserio la vi a los ojos y le dije:
¡va!
Pero no fue un “va” absolutamente
confiado,
no fue de esos que he aventado antes, sabiendo que Dios está conmigo y
no me suelta.
Así que la seguí mirando.
El tiempo es un caballo muy sabio,
y aunque, a
veces me caiga mal, lo tengo que aceptar.
Entonces, ahora veo la oportunidad como
lección.