viernes, abril 08, 2016

Un cabrón con mucha razón.

Acerca de la magia de los escritores
siempre me pregunté y siempre pensé…
Los leo y les pregunto –en mi mente-
¿de donde salieron? ¿quiénes fueron? ¿por qué son?
¿qué traen dentro? Y ¿qué quieren dejar fuera?

A veces me filtro en el aire y me imagino que soy uno de ellos,
escritora.
Luego, vuelvo de ese viaje y me suelto el cabello,
descalzo mis pies y suelto mi anzuelo,
ese que me tiene y me mantiene
atenta, alerta y cuerda.

Sin pensarlo, escogí los zapatos mas usados
y los convine con maquillaje,
ligero en los ojos y pesado en los labios
sentí que lo que saliera de mi boca 
sería mas importante que lo que la mirada me hable.

Por qué los escritores son tan atinados y cuerdos –me pregunto-.
Algo los alienta y los sustenta –me respondo-.
Llevan un alma vieja en un cuerpo nuevo
que no sabe como entallar en la moda de hoy
pero que felices y enteros son.

Luego, conozco a Bukowski y atino que podría ser el alcohol,
¡Ah pa´cabrón!
Y yo que en mi escritorio nunca he tomado, tendré que probarlo.
Y se que no voy a lograrlo, pues no paso de una Indio con limón, así que mejor no, ya soy demasiado sincera en mis letras
como para desinhibirlas y darles rienda suelta. 

Como Bukowski, hace un año también pensé que no era mi año,
Pero quien lo puede saber sin un whisky en la mano…
Bukowski si, yo no.

Como Bukowski, hace un rato también supe que lo que mas amamos,
desde el principio y hasta el final termina por matarnos,
tan simple y complicados siempre, pero así es. 

Y ahí estamos, queriendo saborear la vida con una botella en la mano,
algunos la prueban con limón, otros con decepción 
y algunos mas a la antigua, con mucho corazón