Los pacientes con esperanzas y anhelos que se pasean y bailan entre paredes grises, muebles viejos y quietos. Entre olores que la nariz se resiste a oler y que a cualquier alma grande le duele ver.
Los doctores - algunos- amables y educados. Más pacientes que el paciente. En su mirada y sus manos muy humanos y empáticos.
Otros, cansados del alma y cuerpo.
De mirada seca y fría aprendida en la universidad, esa que casi siempre no te dice nada.
Otros, cansados del alma y cuerpo.
De mirada seca y fría aprendida en la universidad, esa que casi siempre no te dice nada.
Guardias con Ego grande como el tamaño de sus uniformes. De mirada plana y muy alta. Empoderados con el mediano poder que nuestro silencio les regala.
Te cuestionan, te dirigen y algunos -atrevidos- hasta te persiguen. Así la vida nos recuerda que la directora de orquesta es ella.
Te cuestionan, te dirigen y algunos -atrevidos- hasta te persiguen. Así la vida nos recuerda que la directora de orquesta es ella.
Afuera no pasa nada. Entre gente endiablada por el tráfico y un mal trabajo. Entre aquellos que andan tristes por el clásico.
Adentro pasa todo. Y no te atreves a reclamar pues la espera te abraza y te aplaca. Luego las noticias buenas y malas.
Buenas cuando a un paciente en urgencias ¡por fin! -después de una semana- le asignan cama.
Buenas cuando a un paciente en urgencias ¡por fin! -después de una semana- le asignan cama.
Malas, para aquel familiar que ve salir a su paciente envuelto en una sabana,... Las puertas como testigos y cómplices.
Manos que se aferran a un soporte, respeto y cariño que había estado dormido pero que con fuerza lo levanta y lo pone vivo.
Así es mi Lunes valiente.
