martes, enero 05, 2016

Oda a la hernia en mi espalda.


Esta desviación me aprieta y amenaza.
Ella me llena de noches negras,  
Y poco a poco intenta vaciar mi alma.
Ella se sienta primero en mi silla.
Acostada, sentada, de pie, volando y escribiendo me acompaña.  

Me atormenta,
juega conmigo y no me deja ganar…
me hace sentir culpable al quererla sacar,
pero de mi vida se ha enamorado ya,
entonces se aferra más.

En ocasiones, cuando estamos solas
le pregunto como se siente,
y ella me receta una resonancia magnética y colérica.

Cada que son las ocho de la noche
Vuelve a apretarme;
me espero,
me aquieto…
Le canto para que se duerma,
Pero solo consigo ponerla más atenta.

Ella es cabrona de las buenas,
De esas de una sola pieza.

De todas mis batallas
Ella es la más alta.
La mas completa. 
Ella patalea;
Y es relega cuando Luis se apoya en su cintura -mi cintura-.

Nada la logra callar,
Ni siquiera una supradol sublingual.
Es caprichosa y alérgica a los lácteos,
A la pizza, a los tacos y al mezcal.

Ella no paga hospedaje,
Pero si requiere factura y peaje.

Voy a pensar que me ama,
En todos los lugares;
Pues ella con sus dientes muerde
mi cuarto y quinto discos lumbares.

Si.
Ella es así, me ama tanto

Que a su longevidad, también me tendré que acostumbrar.