Como cuando la vida te grita:
¡no te resistas!
Como cuando quieres dar lecciones al
corazón
y éste, termina por premiarte
al regalarte quietud y paz.
Como cuando le pides señales a Dios
y él, a su manera, te habla.
Como cuando tienes muy abierta y
dispuesta el Alma
para luego así,
poder andar.
Como cuando apagamos la necesidad
de tener razón
y dejamos que solo hable el
corazón;
así, directo y completo.
Como cuando lo que haces, te hace
sentir ese placer del bueno, del duradero…
del que se queda mas tiempo,
no solo
en el paladar,
sino hasta en el aire pa´ respirar.
Como cuando lo que hiciste, te
hace sentir
mas erróneo, perfecto y
auténticamente Humano.
Así.