Saberme entera y entender
que estoy aquí.
Recordar los
viejos tiempos y saber que en ellos crecí
para volverme
libre hoy.
Y ¡de verdad!
creer que es posible,
Pues no basta con
sentir, comienzo a imaginarlo así.
Perseguir ese
motivo que día a día me habla al espejo y me pregunta:
¿en qué momento vas a
comenzar?
Y sí, perseguirlo
hasta alcanzarlo,
tenerlo en mis
manos y poderlo adorar.
Luego dormir
y en mi sueño
resolver la utopía que me trae perdida
y exigirle que me
devuelva aquí.
Ordenar todos los
escenarios que me dibujo cuando intento darme respuestas y que,
al final,
sólo imprimen
obras huecas.
Hablar derecho y
de frente a aquél
que me miré con
ojos fuertes.
Escribir claro y
blanco
para que llegue
la luz
y poder salvar
éste barco.
Fluir,
sentir más para
pensar menos,
apagar mi cerebro
y encender mi corazón
para dejarlo que
hable pues él si sabe como llegarme y conquistarme.
Enfocarme en lo
que quiero descubrir,
aún y cuando eso
no me encante tanto
y volver a
perderme para encontrarme
entre tantos que
se siguen buscando
y que no han
despertado.
Quiero.