Para cuando Dios quiera
que queramos;
para cuando él se inspire y luego nos inspire
a crear nuestra obra maestra
a luego hacer nuestra alma eterna
con el o ella.
Para cuando podamos con amor aceptar
que al comienzo como al final, seremos solo dos.
Su papá y yo.
Para cuando mi vida le enseñe a ser
lo mejor que el puede,
a mirarse entero y de frente
con ejemplo y como espejo.
Para cuando esté listo
para conocer a su papá
como la tierra en calma frente a un
huracán, su mamá.
Para cuando nosotros estemos abiertos del
corazón,
las letras y la puntuación.
Para cuando aprendamos que la libertad
está
en un domingo encerrados,
sin toda la gente que al frente quiere
gritar.
Para cuando no tengamos que dormir para
soñar si,
despiertos, podemos vivir nuestro
sueño
al tenerlo en nuestros brazos ya.
Para cuando podamos pagar su vida
con tiempo de calidad.
Para cuando tengamos el corazón despierto
y atento
a las lecciones que el -o ella- nos vayan
a dar.
