No acostumbro decir/escribir
maldiciones pero vi ésta imagen y me puse a
pensar que constantemente -y más las mujeres- estamos en lucha por mantener un
peso -moralmente- aceptable. Y menciono sólo "moralmente" porque si
lo hiciéramos por salud, lo haríamos durante toda nuestra vida y no sólo al
inicio de cada año, antes de nuestra boda o de un trabajo o evento en especial.
La cuestión es ¿cuándo nos
preocupamos por tenernos completas -completos-?
Y con esto me refiero a estar más
atentos a nuestra vida y a lo que vivimos en ella.
¿Cuanto tiempo pasamos al
pendiente de los pensamientos que pasan por nuestra mente?, ¿son buenos? ¿son
malos? ¿nos ayudan? ¿nos destruyen?
Sé que hay cosas que nunca van a
cambiar, por ejemplo, hoy me entere que por genética yo nunca podría tener una
complexión súper delgada y eso siempre me había causado problema y enserio que
ésta imagen me cayó del cielo.
Cuando la vida nos dice una y
otra vez que debemos aceptarnos y amarnos como somos, decimos que si, pero no
nos damos permiso de que suceda y hacerlo real.
A la imagen solo le cambiaría el
"pendeja" por "tener el alma llena" que al final eso es lo
único que va a mantenernos con vida y de ella el recuerdo en quienes se queden
después de nosotros.
