domingo, diciembre 20, 2015

Yoda y mis fobias.

¿Qué es esto? –me pregunte en cuanto desconocí el lugar donde me encontraba-. 
Parecía ser un bosque y con mucha atención a mi intuición sentí que lo había visto antes, me detuve y mire. Entendí que no estaba en Monterrey.

Me senté y continué mirando, intentando rescatar de mi memoria qué había hecho o dónde había estado que me hubiese llevado a este lugar. 
Hice callar lo que estaba pensando mientras percibía un olor muy fuerte a musgo mojado y a lodo, pero a lodo del bueno lo que me pareció muy extraño pues la tierra no estaba mojada, sin embargo a mi alrededor caía agua de los arboles, muy raro éste asunto. 

Me sentía cansada, como cuando me paso muchas horas sin dormir, he estado bostezando cada 3 minutos. Si tan solo hallara un lugar en dónde dormir… caminé y caminé hasta que encontré una choza lo mas hermosa y familiar. Hermosa para mi, porque la verdad es que estaba por demás descuidada y fea para los demás. 
Sentí sed. 
Toque la puerta y nadie respondió. Toqué de nuevo y nadie de nuevo respondió.
Entre y me di cuenta de que, efectivamente no había nadie; me detuve de nuevo y volví a mirar… creo que hasta hoy es el lugar más solitariamente vivo que he conocido.

Busque una silla pero la que había estaba muy chiquita, ni media pierna me cabía, así que me senté en el piso. Mire otra vez y me percate de que sólo había una cama y todo lo demás era mucho y era poco. Decidí esperar adentro, sentía la necesidad de quedarme.

Sentí que una uña me arañaba el tobillo, no me dolió pero me extrañó.
-¿Quién eres? –me preguntaban.
-¿Perdón?, -dije. 
-¡Soy yo!, aquí abajo.

Y en cuanto voltee hacia abajo, no lo podría creer, tenía frente a mi al ser que siempre he temido y hasta daños a mi salud ha conferido. ¡UNA SERPIENTE!

-¿Porqué me vez así, si es la primera vez que puedo ver que no temes de mi…?
-¡Eres una serpiente! -le dije.
-Mmmm, sí, lo se y no se porqué.
-Habías estado ciega toda tu vida, yo te he acompañado en tus pensamientos y te protejo de ellos cuando no juegan tu mismo juego, -me dijo. 
-¡Ah! Entonces, ¿siempre haz estado conmigo? -le pregunté.   
-No siempre, -me dijo- sólo cuando estás en peligro. 

Hubo un ruido y desperté. Me puse de pie pero la choza me parecía aún más pequeña. Busque a la serpiente y no la encontré. Estuve soñando, -pensé.

¿Qué hora será? Estaba obscuro, pero ha estado así desde que llegue. No se si es muy tarde o muy temprano.
Y en eso me dice: “Vive el momento, no lo pienses; siente, utiliza tu instinto”. Gire mi cabeza hacía atrás y estaba ahí, el ser más sabio del universo me estaba hablando a mi.

-En ese instante comprendí todo, había despertado en el sistema Dagobah, el lugar en donde el maestro Yoda se había refugiado después de que el maldito de Darth Vader matara a casi todos los Jedi. Estaba parada frente a Yoda. Me sonrió lento y largo.
Al instante lamenté no haber llevado una cámara pues el no le había sonreído a nadie; siempre llevo su mueca abuelamente intencionada.  

- “De muy lejos, haz venido” -me dijo.
- No, no he venido, sólo aparecí.
- “A ver lo que hay frente a ti, te reúsas. De tu interior fue el llamado”.
 -No dije nada. Quise absorber cada palabra que me dijera. Tenia muchas preguntas que hacer.

Me invito a sentarme y a tomar algo que olía a Canela… me pareció nuevamente algo familiar.

-Maestro, todo este tiempo me he sentido pequeña frente a un mundo grande y fuerte que me acelera y me advierte que tengo que madurar y ponerme atenta hacia lo que pueda pasar. Nadie me ha preguntado si lo quiero o lo puedo hacer, sólo me tienen aquí, me dicen que para comenzar, pero en ocasiones siento que para terminar.

-“El tamaño no importa. Mírame a mí. Durante años me han juzgado por mi tamaño. Y no deberían, pues la fuerza mi aliada es… La vida la crea, la hace crecer, nos penetra y nos rodea… si llego a ti por coincidencia no es”

-       - Maestro, ¿De qué fuerza me esta hablando?… yo me he caído, he llorado, he reprobado, he engordado, el aire me ha tumbado...
     -Hablarme tranquila tu debes. El enfoque determina tu realidad. Tranquila y dispuesta haz de estar para que la fuerza puedas tomar.

Mientras me pongo quieta. Y bebo la taza de té que me dio, escucho sonante:

-       Así no la puedo entrenar… mucho miedo ella carga y el miedo es el camino hacia el Lado Oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento.

El maestro le decía eso a la serpiente que, para mi sorpresa seguía ahí. Y de nuevo me percate que no tenía miedo y no me erizaba la piel, mi circulación y pulso siguieron normal.
Ella negaba, lo que Yoda le decía.
Comencé a sentir frío en los pies.
El maestro Yoda regreso conmigo y me dijo:
-Mañana comenzar debemos.
-       ¿comenzar qué? –le pregunté…
-       -Descansar debo ya; otro día mañana será.

Acomodándose en su cuchitril y sin decir mas palabras lo acompañe a soñar.

-Mañana otro día será…
-Mañana otro día será…
-Mañana otro día será… Me repetí esto hasta que sin saberlo me desplome en un largo y caliento sueño.

De nuevo olor a Canela me invadía los sentidos y en cuanto mi razón despertó note que una taza de té caliente en mi buró estaba ya.