¿Qué es esto? –me
pregunte en cuanto desconocí el lugar donde me encontraba-.
Parecía ser un bosque y con mucha atención a mi intuición sentí que lo había visto antes, me detuve y mire. Entendí que no estaba en Monterrey.
Me senté y continué
mirando, intentando rescatar de mi memoria qué había hecho o dónde había estado
que me hubiese llevado a este lugar.
Hice callar lo que estaba pensando
mientras percibía un olor muy fuerte a musgo mojado y a lodo, pero a lodo del bueno lo que me pareció muy extraño pues la tierra no estaba mojada, sin embargo a mi alrededor caía agua de los
arboles, muy raro éste asunto.
Me sentía cansada, como cuando me paso muchas
horas sin dormir, he estado bostezando cada 3 minutos. Si tan solo hallara un
lugar en dónde dormir… caminé y caminé hasta que encontré una choza lo mas
hermosa y familiar. Hermosa para mi, porque la verdad es que estaba por demás
descuidada y fea para los demás.
Sentí sed.
Toque la puerta y nadie respondió.
Toqué de nuevo y nadie de nuevo respondió.
Entre y me di cuenta de
que, efectivamente no había nadie; me detuve de nuevo y volví a mirar… creo que
hasta hoy es el lugar más solitariamente vivo que he conocido.
Busque una silla pero
la que había estaba muy chiquita, ni media pierna me cabía, así que me senté
en el piso. Mire otra vez y me percate de que sólo había una cama y todo lo
demás era mucho y era poco. Decidí esperar adentro, sentía la necesidad de quedarme.
Sentí que una uña me
arañaba el tobillo, no me dolió pero me extrañó.
-¿Quién eres? –me
preguntaban.
-¿Perdón?, -dije.
-¡Soy yo!, aquí
abajo.
Y en cuanto voltee hacia
abajo, no lo podría creer, tenía frente a mi al ser que siempre he
temido y hasta daños a mi salud ha conferido. ¡UNA SERPIENTE!
-¿Porqué me vez así, si es
la primera vez que puedo ver que no temes de mi…?
-¡Eres una serpiente! -le dije.
-Mmmm, sí, lo se y no se
porqué.
-Habías estado ciega toda
tu vida, yo te he acompañado en tus pensamientos y te protejo de ellos cuando
no juegan tu mismo juego, -me dijo.
-¡Ah! Entonces, ¿siempre
haz estado conmigo? -le pregunté.
-No siempre, -me dijo-
sólo cuando estás en peligro.
Hubo un ruido y
desperté. Me puse de pie pero la choza me parecía aún más pequeña. Busque a la
serpiente y no la encontré. Estuve soñando, -pensé.
¿Qué hora será? Estaba obscuro, pero ha estado así desde que llegue. No se si es muy tarde o muy temprano.
Y en eso me dice: “Vive
el momento, no lo pienses; siente, utiliza tu instinto”. Gire mi cabeza hacía
atrás y estaba ahí, el ser más sabio del universo me estaba
hablando a mi.
-En ese instante
comprendí todo, había despertado en el sistema Dagobah, el lugar en donde el maestro Yoda
se había refugiado después de que el maldito de Darth Vader matara a casi todos
los Jedi. Estaba parada frente a Yoda. Me sonrió lento y largo.
Al instante lamenté no
haber llevado una cámara pues el no le había sonreído a nadie; siempre llevo
su mueca abuelamente intencionada.
- “De muy lejos, haz
venido” -me dijo.
- No, no he venido, sólo
aparecí.
- “A ver lo que hay
frente a ti, te reúsas. De tu interior fue el llamado”.
-No dije nada. Quise absorber cada palabra que
me dijera. Tenia muchas preguntas
que hacer.
Me invito a sentarme y a
tomar algo que olía a Canela… me pareció nuevamente algo familiar.
-Maestro, todo este
tiempo me he sentido pequeña frente a un mundo grande y fuerte que me acelera y
me advierte que tengo que madurar y ponerme atenta hacia lo que pueda pasar.
Nadie me ha preguntado si lo quiero o lo puedo hacer, sólo me tienen aquí, me
dicen que para comenzar, pero en ocasiones siento que para terminar.
-“El
tamaño no importa. Mírame a mí. Durante años me han juzgado por mi tamaño. Y no
deberían, pues la fuerza mi aliada es… La vida la crea, la hace crecer, nos
penetra y nos rodea… si llego a ti por coincidencia no es”
- - Maestro, ¿De qué fuerza me esta hablando?… yo me he caído, he llorado, he reprobado, he
engordado, el aire me ha tumbado...
-Hablarme
tranquila tu debes. El enfoque determina tu realidad. Tranquila y dispuesta haz
de estar para que la fuerza puedas tomar.
Mientras me pongo
quieta. Y bebo la taza de té que me dio, escucho sonante:
-
Así no la puedo
entrenar… mucho miedo ella carga y el miedo es el
camino hacia el Lado Oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el
odio lleva al sufrimiento.
El maestro le decía eso
a la serpiente que, para mi sorpresa seguía ahí. Y de nuevo me percate que no
tenía miedo y no me erizaba la piel, mi circulación y pulso siguieron normal.
Ella negaba, lo que Yoda
le decía.
Comencé a sentir frío en
los pies.
El maestro Yoda regreso
conmigo y me dijo:
-Mañana
comenzar debemos.
- ¿comenzar qué? –le pregunté…
- -Descansar
debo ya; otro día mañana será.
Acomodándose en su
cuchitril y sin decir mas palabras lo acompañe a soñar.
-Mañana otro día será…
-Mañana otro día será…
-Mañana otro día será… Me repetí esto hasta que
sin saberlo me desplome en un largo y caliento sueño.
De nuevo olor a Canela
me invadía los sentidos y en cuanto mi razón despertó note que una taza de té caliente en mi buró estaba ya.